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10 de Abril de 2026
LOCALES
10 de abril de 2026
Mientras el consumo sigue retraído, el crecimiento de las ventas online —con fuerte presencia logística en la región— redefine el mapa comercial y obliga a los comerciantes locales a reinventarse para sobrevivir.
El comercio en el partido de Ramallo atraviesa un momento de fuerte reconversión, atravesado por dos fenómenos que se combinan y potencian: la persistente caída del consumo y el crecimiento sostenido de las ventas online. Lo que hasta hace algunos años era una tendencia incipiente, hoy se consolida como un cambio estructural en los hábitos de compra.
Por un lado, la retracción del poder adquisitivo limita el movimiento en los locales físicos. Pero a este escenario se le suma un factor que complejiza aún más la situación: el avance del comercio electrónico. Según pudo saber Radio Ramallo, la operatoria de Mercado Libre en la región es un indicador claro de este proceso. Con base logística en el Parque Industrial Comirsa, la empresa despliega en el distrito unas ocho camionetas que distribuyen alrededor de 700 paquetes diarios, de lunes a sábado.
Llevado a una proyección mensual, ese volumen implica cerca de 16.800 envíos, una cifra que refleja la magnitud del cambio en el consumo: miles de compras que ya no pasan por el circuito comercial tradicional. Detrás de cada paquete hay una operación que, en muchos casos, se realiza fuera del entramado económico local.
Si se traslada ese movimiento a términos monetarios, el impacto es aún más significativo. Tomando como referencia un ticket promedio del comercio electrónico en torno a los 60 mil pesos, se estima que podrían movilizarse más de $1.000 millones mensuales en compras online con destino a Ramallo. Se trata de una aproximación, pero permite dimensionar el volumen de dinero que circula por canales digitales y que no necesariamente se traduce en ingresos para los comercios del distrito.
A este escenario se suma la irrupción de plataformas internacionales como Temu y Shein, que han logrado captar parte del mercado gracias a precios muy competitivos. Para el comerciante local, igualar esas condiciones resulta difícil, sobre todo teniendo en cuenta los costos fijos de mantener un local, sumados a la carga impositiva en sus distintos niveles.
La competencia, en este contexto, aparece claramente desigual. Mientras las grandes plataformas operan con economías de escala, logística optimizada y beneficios financieros, el comercio de cercanía debe sostener su estructura en un escenario de demanda inestable. A esto se agregan las ventas a través de redes sociales y sitios web, que terminan de configurar un ecosistema comercial fragmentado y altamente dinámico.
La realidad en la vecina San Nicolás de los Arroyos no dista demasiado. Allí, el despliegue logístico es aún mayor, con unas 30 camionetas de Mercado Libre operando en la distribución diaria. El resultado es un circuito comercial con permanentes movimientos: locales que abren, otros que cierran y una adaptación constante a nuevas reglas de juego.
En este nuevo escenario, la fidelización del cliente y la cercanía aparecen como herramientas clave. Los comercios que logran diferenciarse, ya sea por la atención, el servicio o el vínculo con la comunidad, son los que encuentran mayores posibilidades de sostenerse. La transformación está en marcha y plantea un desafío claro: adaptarse a una economía donde vender ya no depende solo de abrir la persiana, sino de competir en múltiples frentes al mismo tiempo.