Martes
31 de Marzo de 2026
ACTUALIDAD
31 de marzo de 2026
El testimonio del periodista Andrés Giménez en dialogo con la Radio Ramallo reflejó el impacto social tras el ataque en una escuela; hay duelo, acompañamiento y una profunda reflexión sobre el rol de las instituciones.
La mañana en San Cristóbal amaneció distinta. No fue un día más en esta ciudad de 18.000 habitantes, donde el silencio y la conmoción marcaron el pulso de una comunidad que todavía intenta entender lo ocurrido. Un ataque violento dentro del ámbito escolar dejó una víctima fatal y otro joven herido, desatando una escena que, como repiten vecinos y protagonistas, parecía impensada.
Andrés Giménez, periodista local, fue una de las voces que relató desde adentro el impacto. “Nos miramos distinto, incluso entre colegas. La forma en que fuimos a trabajar hoy es otra”, describió, todavía atravesado por la situación. La conmoción no distingue roles: atraviesa a comunicadores, docentes, familias y dirigentes.
El quiebre, cuenta, llegó cuando la información dejó de ser un dato más y tomó rostro. El reconocimiento de la víctima y el contacto con su familia expusieron el costado más crudo de una tragedia que sacudió a todos. “Ahí dejé de lado la profesión”, resumió.
El hecho, que aún es materia de investigación, tuvo como protagonista a un agresor que, según los primeros testimonios, actuó sin un objetivo específico, disparando contra quienes se cruzaban en su camino. En ese contexto, uno de los jóvenes fue alcanzado fatalmente, mientras otro permanece internado con evolución favorable.
Las horas siguientes están atravesadas por el duelo. El velatorio, el acompañamiento a la familia y la espera del cortejo fúnebre forman parte de una despedida colectiva. Pero también hay lugar para la contención: equipos profesionales trabajan en la escuela donde ocurrió el ataque, mientras que clubes e instituciones locales comienzan a abrir espacios para asistir a chicos y familias.
El rol social de los clubes aparece, en este escenario, como un punto central. Allí no solo se forman deportistas, sino también vínculos y redes de contención. La víctima, al igual que el joven herido, formaba parte de una institución deportiva local, lo que profundiza aún más el impacto.
“Recibimos muchas veces situaciones que no siempre tenemos herramientas para abordar”, explicó Giménez, poniendo en palabras una problemática más amplia: la necesidad de fortalecer los espacios comunitarios frente a realidades complejas.
En medio del dolor, San Cristóbal empieza a transitar un proceso que recién comienza. La conmoción dejará paso, con el tiempo, a preguntas más profundas. Por ahora, lo urgente es acompañar, contener y hacer frente a una herida que atraviesa a toda la ciudad.