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30 de Marzo de 2026
LOCALES
30 de marzo de 2026
El productor Daniel Berdini advirtió que la suba de insumos y combustible impacta en toda la cadena y podría reducir la siembra de trigo en la próxima campaña.
El aumento sostenido de los costos vuelve a poner en tensión la rentabilidad del campo en plena campaña gruesa. Así lo describió el productor agropecuario Daniel Berdini, quien aseguró que los fertilizantes se convirtieron en el factor de mayor peso dentro de la estructura productiva.
“Hoy hablar de fertilizantes es hablar de una participación altísima en el costo de producción”, señaló, al comparar su incidencia incluso por encima del impacto del combustible. Según explicó, en el caso del trigo, el gasto en estos insumos pasó de representar entre 6 y 7 quintales por hectárea a ubicarse cerca de los 10 quintales.
El encarecimiento del gasoil, no obstante, también suma presión. En Ramallo, donde se siembran unas 60.000 hectáreas, la cosecha demanda entre 6 y 7 litros de combustible por hectárea. Con valores que ya superan los 2.000 pesos por litro, el costo total solo para la trilla de la campaña 2025/26 se ubicaría en torno a los 840 millones de pesos.
Berdini advirtió que el impacto del combustible no se limita a la cosecha, sino que se extiende a toda la cadena productiva. El transporte, el secado de granos y otros procesos dependen directamente de la energía, lo que termina elevando los costos generales.
De cara a la campaña de invierno, el productor anticipó que este escenario podría traducirse en una menor superficie sembrada con trigo. “Si los costos se vuelan, se achica el área”, resumió, al tiempo que indicó que los productores podrían volcarse a cultivos alternativos o ajustar sus esquemas en función de la rentabilidad.
El panorama productivo, además, es dispar. Mientras algunas regiones muestran rindes muy buenos, en zonas cercanas al río Paraná las lluvias fueron irregulares y afectaron la soja y el maíz, con pérdidas importantes en algunos lotes.
A nivel nacional, estimó que la cosecha será levemente inferior a la del año pasado —entre un 10% y 15% menos—, aunque dentro de parámetros considerados aceptables. Sin embargo, aclaró que la situación local es más compleja, con resultados desiguales y márgenes ajustados.
En ese contexto, Berdini planteó la necesidad de revisar no solo la carga fiscal, sino también otros costos estructurales de la cadena, en un escenario donde las decisiones de siembra comenzarán a definirse bajo fuerte presión de los insumos.