Martes
17 de Marzo de 2026
LOCALES
17 de marzo de 2026

La escena parecía sacada de una película: montaña, oscuridad, lluvia intensa y corredores intentando avanzar entre barro y piedras sueltas. En ese contexto extremo, Carla Foresi volvió a destacarse en una ultramaratón de 103 kilómetros en Bariloche, donde alcanzó el podio en su categoría en una competencia que quedará en su memoria por su dureza.
La carrera comenzó a las 2 de la madrugada, con condiciones relativamente estables. Foresi llegaba con confianza: conocía la distancia, había entrenado intensamente y ya tenía experiencia en ese circuito.
“La idea era ir a consolidar una distancia que ya tengo muy trabajada, que son los 100 kilómetros”, explicó. El terreno, sin embargo, presentaba desafíos técnicos constantes. Senderos estrechos, tierra suelta y piedras exigían concentración permanente, algo difícil de replicar en sus entrenamientos habituales en Buenos Aires.
Durante gran parte del recorrido, la estrategia funcionó. Pero con el correr de las horas, el clima empezó a cambiar. Primero fue una llovizna leve, acompañada de viento. Luego, cerca de la tarde, llegó el verdadero problema: una lluvia torrencial que transformó completamente el circuito. “Se hizo muy imposible, las bajadas eran puro barro y corría agua”, recordó. Cada paso implicaba un riesgo, no solo de caída, sino también de lesión o hipotermia.
A pesar de las condiciones, Foresi siguió avanzando. La motivación no era solo personal, sino también emocional. Sabía que sus amigos y su familia estaban acompañándola. “Uno quiere llegar, uno entrenó, está todo el mundo esperándote”, contó. Esa fuerza interna fue clave para continuar en un contexto donde muchos competidores comenzaron a abandonar. De hecho, cerca de 20 corredores no pudieron completar la prueba, un número significativo para este tipo de competencias.
La situación se volvió crítica en el kilómetro 91. Allí, la organización decidió neutralizar la carrera por cuestiones de seguridad. “Nos dijeron que era inseguro seguir corriendo en esas condiciones”, explicó. Los atletas fueron asistidos rápidamente: mantas, bebidas calientes y atención médica para evitar complicaciones mayores. “No podíamos parar de temblar, estábamos mojados hacía horas”, relató, evidenciando el desgaste extremo.
A pesar de no completar la distancia total, el rendimiento de Foresi fue sobresaliente. Logró ubicarse entre las mejores competidoras: séptima u octava en la general femenina y tercera en su categoría, alcanzando así el podio. Pero más allá del resultado, lo que prevalece es la experiencia. “Yo llegué en shock total”, confesó, aunque al día siguiente ya podía mirar lo vivido con otra perspectiva.
Para la corredora, el verdadero logro no se mide únicamente en la meta final. “El examen es llegar a la largada mejor que cuando empezaste a entrenar”, reflexionó. Su preparación incluyó no solo entrenamiento físico, sino también trabajo mental, nutrición y el apoyo constante de su entorno. “No se hacen solos estos desafíos”, aseguró.
Ahora, con la mirada puesta en nuevos objetivos, Foresi se prepara para su próximo desafío: un maratón de calle en Rosario. Sin embargo, la montaña sigue siendo su gran pasión. Y aunque la experiencia en Bariloche fue extrema, no duda en volver. Como muchos corredores de larga distancia, lo resume con una sonrisa: el esfuerzo se olvida rápido, pero la emoción de superarse siempre queda.