Jueves
15 de Octubre de 2026
ACTUALIDAD
15 de octubre de 2026
En diálogo con Radio Ramallo, el especialista Ezequiel Maidana, de Pronóstico del Litoral, describió el impacto de las precipitaciones extraordinarias en el norte del país. La crecida de los ríos ya afecta caminos, actividades productivas y zonas ribereñas, mientras los pronósticos anticipan que durante el verano las lluvias podrían desplazarse hacia el centro del país.
La crecida del río Paraná vuelve a poner en alerta a las regiones ribereñas y enciende las señales de preocupación en el sector agropecuario. Las abundantes precipitaciones registradas durante los últimos meses en el norte argentino provocaron anegamientos, complicaciones en los caminos rurales y dificultades para sostener la actividad productiva. En ese contexto, el especialista en meteorología Ezequiel Maidana, responsable de la plataforma Pronóstico del Litoral, dialogó con la Radio Ramallo y trazó un panorama de la situación hídrica y de las perspectivas climáticas para los próximos meses.
El escenario más complejo se concentra actualmente en Misiones, donde las lluvias acumuladas y el aumento de los caudales afectan tanto a las localidades ribereñas como a las explotaciones agropecuarias del interior provincial. La situación también tiene consecuencias sobre la circulación, con caminos de tierra anegados, puentes interrumpidos y dificultades para trasladar la producción y los insumos.
Según explicó Maidana, el comportamiento de las precipitaciones comenzó a mostrar valores superiores a los promedios históricos desde abril, inicialmente con mayor incidencia en la cuenca del río Uruguay. Durante las últimas semanas, el núcleo de las lluvias más intensas se desplazó hacia el norte misionero, con efectos sobre las cuencas de los ríos Iguazú y Paraná.
Uno de los datos que dimensiona la magnitud del fenómeno se registró en Puerto Iguazú, donde, de acuerdo con el especialista, cayeron 216 milímetros en apenas siete días.
El volumen de agua acumulado impulsó una importante crecida del río Iguazú y obligó a tomar medidas preventivas en sectores turísticos, entre ellas el cierre temporal de circuitos del Parque Nacional Iguazú. A su vez, el avance de las aguas en distintos puntos de la región provocó anegamientos en áreas urbanas y ribereñas, además de complicaciones para las familias que viven cerca de los cauces.
La preocupación no se limita a las zonas costeras. En el interior de Misiones, la saturación de los suelos compromete las tareas rurales y afecta cultivos fundamentales para la economía provincial.
“Esto está afectando de lleno a la producción de tabaco y a la producción de mandioca”, advirtió Maidana durante la entrevista, al describir las consecuencias que las lluvias persistentes generan en las zonas centro y norte de la provincia.
El exceso de humedad dificulta las tareas de implantación y desarrollo de los cultivos, favorece el deterioro de las raíces de la mandioca y reduce las posibilidades de ingreso a los lotes. En la ganadería de pequeña escala, la falta de piso en los potreros, el deterioro de las pasturas y los obstáculos para trasladar la hacienda agregan dificultades a una actividad que depende de la recuperación de las condiciones del terreno.
La situación del Paraná debe analizarse en el contexto de una cuenca que viene recibiendo importantes aportes de agua. Las precipitaciones en el norte argentino y en otras áreas de la región repercuten sobre los grandes cursos fluviales y mantienen la atención sobre las poblaciones asentadas en las zonas bajas.
Los desbordes de arroyos y cursos secundarios también afectan la infraestructura vial. En las áreas rurales de Misiones, los cortes de puentes y caminos terrados complican el traslado de la producción primaria, el abastecimiento de insumos y la circulación cotidiana de los habitantes.
El fenómeno tiene, además, una dimensión regional: las crecidas impactan en distintos sectores de la cuenca del Plata y generan situaciones complejas en zonas ribereñas de países vecinos.
Para las comunidades vinculadas al río, el seguimiento de los niveles hidrométricos y de los pronósticos resulta fundamental. La evolución de los caudales dependerá, entre otros factores, de las lluvias que continúen registrándose aguas arriba y de la respuesta de cada cuenca frente a los nuevos aportes.
Uno de los puntos centrales de la entrevista con Radio Ramallo estuvo relacionado con las perspectivas para los próximos meses. Maidana explicó que las lluvias intensas podrían comenzar a perder protagonismo en el extremo norte durante el verano y trasladar progresivamente su mayor incidencia hacia la franja central del país.
Ese posible desplazamiento pone bajo observación a la provincia de Buenos Aires, el sur de Santa Fe y la región pampeana, donde las precipitaciones podrían adquirir mayor relevancia a medida que avance la temporada estival.
Para los productores agropecuarios, la evolución del régimen de lluvias será una variable determinante durante la campaña gruesa. Los excesos hídricos pueden complicar la siembra, limitar el ingreso de maquinaria, dificultar las aplicaciones y generar pérdidas cuando los suelos permanecen saturados durante períodos prolongados.
De todos modos, la distribución de las precipitaciones no es uniforme y las proyecciones estacionales no permiten anticipar con precisión qué localidades recibirán los mayores acumulados. Por eso, el seguimiento de los pronósticos de corto plazo y de los informes hidrológicos será clave para evaluar los riesgos en cada zona.
La advertencia que surge del panorama trazado por Maidana es clara: mientras Misiones enfrenta las consecuencias de las lluvias extraordinarias y la crecida de los ríos, el centro del país deberá seguir de cerca la evolución del fenómeno durante el verano.
Para las localidades ribereñas y las economías regionales, la prioridad inmediata es reducir los riesgos, proteger a la población y sostener la actividad productiva en un escenario condicionado por el exceso de agua. En la provincia de Buenos Aires, la atención estará puesta en cómo se concrete ese eventual desplazamiento de las precipitaciones y qué impacto pueda tener sobre los campos y los niveles del Paraná.