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11 de octubre de 2026
Con casi 100 comensales, el Balletto Radici sobre el escenario y un brindis por los que están y los que ya no, la institución vivió una jornada de nostalgia y gratitud por las raíces de quienes llegaron a poblar y construir la Argentina sin olvidar a Italia.
Por momentos, el salón de la Sociedad Italiana de Ramallo pareció un túnel del tiempo. Bastaba cerrar los ojos para imaginar el Ramallo de 1920 o 1930, cuando esa casa recibía a quienes llegaban del viejo continente, y también a los de acá, para bailar, cantar y comer juntos. Este domingo, la institución celebró sus 140 años con ese mismo espíritu.
Casi 100 ramallenses compartieron la jornada, y se sumaron personas llegadas desde otros puntos para vivir un momento cargado de emoción. Mesas con manteles oscuros, flores blancas y detalles rojos le dieron al salón un marco cálido y festivo.
Antes de la celebración, le sábado, se había presentado el libro de Florencia Ordoñez, Revelar la esencia, una obra que profundiza en los vínculos con Italia y en la historia familiar. Fue un anticipo de lo que se viviría después: una mirada hacia atrás, hacia los orígenes.
Danzas que hicieron vibrar el salón
El gran momento artístico estuvo a cargo del Balletto Radici, dirigido por Mariel Pitton Straface, que llegó desde Buenos Aires. El grupo reúne a más de 60 integrantes de distintas generaciones y trabaja para difundir y preservar la lengua, la cultura y las danzas tradicionales italianas. En su repertorio hay bailes de distintas regiones del país europeo, entre ellos danzas típicas de Calabria.
Con polleras rojas y estampadas, chalecos negros y pañuelos al cuello, los bailarines se movieron al ritmo de la música tradicional. Entre manos en alto, giros y saltos, el público respondió con aplausos sostenidos y celulares en alto para no perder detalle. Hubo caras emocionadas, sonrisas y esa mezcla de alegría y nostalgia que solo despiertan las raíces.
Una mesa a la italiana
El menú, propuesto por Juani Cariboni, integrante de la comisión de la Sociedad Italiana, estuvo a la altura: fiambres de entrada, lasagna como plato principal y postre de helado con frutos del bosque. Para el final, brindis y una mesa de dulces.
Palabras para recordar
Entre un momento y otro, habló el presidente de la institución, el profesor Roberto Filpo. Recordó a los que pasaron, a los que ya no están y a los que siguen presentes, y brindó proyectando buenos tiempos por venir. También hubo agradecimientos a la Municipalidad de Ramallo, al padre Marcelo Temperini y a todos, por su acompañamiento, ya que que colaboran para mantener viva la identidad italiana en la ciudad.
Fue una fiesta de nostalgia y amor por las raíces, un homenaje a quienes llegaron a poblar y construir la Argentina sin olvidar a Italia. Ramallo vivió una jornada inolvidable, bien italiana y de agradecimiento a esta tierra que los recibió.