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10 de Octubre de 2026
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10 de octubre de 2026
En el marco de los diez años de ArteaR, la artista fue reconocida en un acto cargado de emoción, con notas de sus ex alumnos Mauro Musante y Mariana Sissia, entre otros, que repasaron una vida dedicada a enseñar y compartir el arte.
Hubo ojos humedecidos, silencios largos y aplausos sostenidos en el auditorio de Mucoop Villa cuando se hizo el homenaje a Adriana Cozzi, distinguida como “Artista Reconocida” durante el acto de apertura de la Feria de las Artes 2026, que celebró los diez años de ArteaR.
El reconocimiento estuvo marcado por la lectura de dos notas: una del artista plástico Mauro Musante y otra de la artista Mariana Sissia, ambos ex alumnos de Cozzi. Sus palabras, cargadas de gratitud, recorrieron recuerdos, caminos trazados y experiencias compartidas en el taller que la docente dirigió durante años. Fue, fundamentalmente, un momento donde reinó un aura de pintura y memoria.
Ese taller es de esos espacios que marcan a una comunidad como la nuestra: puertas adentro, tejen vínculos y generan identidad; hacia afuera, forman puentes. Hoy, jóvenes que pasaron por sus clases son hombres y mujeres que exponen sus obras en Argentina y en el mundo, con la huella de lo que Adriana les transmitió.
Consultada por la emoción del momento, Cozzi no ocultó lo que significó. “Totalmente emotivos”, resumió. Y agradeció: “Haber tenido la oportunidad de transmitir eso que a mí me gusta. A esta gente que hoy habló con tanto amor por lo que hacen, es la mejor retribución que puedo recibir”.
Sobre la posibilidad de ver un encuentro así, con tanta diversidad de expresiones artísticas, confesó que lo había soñado desde siempre: “Desde la época que nosotros hacíamos nuestras exposiciones en algún lado, siempre lo soñé, tiene que llegar el momento. Dicen que estas cosas no se empujan, sino que surgen. Y este momento llegó”.
También tuvo palabras para quienes sostienen la propuesta cultural. “Mantener una propuesta cultural durante 10 años es para felicitarlos, realmente”, expresó sobre el equipo de ArteaR, al que describió como “una máquina, un motor”.
Uno de los pasajes más emotivos fue el reencuentro con sus primeros alumnos. “No sabés lo difícil que fue darles ese abrazo eterno y después ponerme a hablar yo. Unos minutos me llevó recomponerme, pero al final lo logré”, contó.
Cozzi dedicó además un párrafo especial a su familia, en particular a sus padres, Flora e Hilario, a quienes recordó con admiración: “Genios, porque en una época en la que todavía no era tan fácil aceptar que tu hijo estudie arte, ellos en ningún momento lo cuestionaron. Siempre hubo aliento”. Y sumó a su hermano y a su familia: “Eternamente agradecida”.
Así, entre pinceles, lágrimas y abrazos, ArteaR cerró un homenaje que fue mucho más que un reconocimiento individual: fue la celebración de una forma de enseñar y de hacer comunidad a través del arte.