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3 de octubre de 2026
El Deportivo Atlétic Club Paraje Zino cumple un siglo de vida el próximo 12 de octubre. Habrá acto protocolar el lunes 12 y cena de festejo el sábado 17. Mauro Vega, vicepresidente de la comisión del centenario, repasó en Patrimonio Ramallense los recuerdos de una institución que fue escuela de infancia, punto de encuentro de la familia rural y, para él, también el lugar donde sueña con volver a abrazar a su padre.
Hay clubes que se miden en años, y otros que se miden en recuerdos. El Deportivo Atlétic Club Paraje Zino llega a su centenario con ambas cuentas bien saldadas. El próximo lunes 12 de octubre, día del aniversario, se realizará el acto protocolar, y el sábado 17 llegará la cena de festejo que, como en cada celebración del club, promete mesas llenas y baile.
Quien lo contó fue Mauro Vega, kinesiólogo y vicepresidente de la comisión que prepara los festejos, en una entrevista con Ariel Ribak en el ciclo Patrimonio Ramallense, disponible en YouTube. Más que una cronología de fechas, su relato fue un álbum de infancia.
Para Vega, la historia del club empieza en su propia memoria. "Tengo los recuerdos desde chiquito, desde esas sillas que nos dormíamos", contó, y describió las noches de baile y cena en las que los chicos se las ingeniaban para jugar: "se armaba un partidito en el playón mientras los padres bailaban y comían, nosotros como los chicos todos jugando afuera". Y si el clima no acompañaba, la pelota se mudaba adentro. "Una infancia hermosa", resumió.
Otra imagen que no se le borra es la de su abuelo yendo a jugar a las bochas, los sábados incluidos, en las canchas techadas. Recordó que lo acompañaba y se sentaba "al lado, la mesita con la coquita", mientras su abuela le planchaba la ropa al abuelo: "iban de punta en blanco a jugar a la bocha". Las dos familias de Mauro, la paterna y la materna, son del paraje, y el club fue siempre parte de ese mundo.
La charla tuvo un tono especialmente emotivo cuando Vega habló de su padre, Mario Vega, fallecido hace poco, un hombre muy comprometido con las instituciones del partido de Ramallo. Contó que Mario seguía con entusiasmo el crecimiento del club y que incluso había proyectado la iluminación LED sobre la ruta: "no llegó a colocarla, pobre, porque estaba internado ya con su enfermedad".
También recordó que padre e hijo hablaban seguido del futuro: "siempre nos poníamos a hablar los dos de ahora de los 100 años, de qué se iba a hacer. Eran charlas que por ahí teníamos seguido".
A la entrada del club hoy hay una placa en su memoria, colocada por un grupo de amigos y compañeros de comisión. "No fue algo de institucionalidad o porque había que hacerlo. Lo hicieron con amor, y eso fue lo más lindo", dijo Vega. Y agregó, con la voz de quien extraña: "La verdad que se extraña el viejo".
De cara a los festejos, Vega explicó que el club suele reunir entre 300 y 350 personas en sus cenas, y que para el centenario la preocupación es otra: el espacio. "Vamos a estar muy apretados", admitió, y por eso la idea es dividir la celebración en dos momentos, uno formal el 12 de octubre y la gran fiesta el 17. La comisión trabaja además con cenas y bailes para recaudar fondos.
La premisa, aclaró, es no cambiar la receta que hizo famosas las fiestas del club: "mantener todos los estándares que siempre fueron", con buena comida, buena atención y bebida libre durante toda la noche.
La comisión del centenario está encabezada por Roberto Fabrizi como presidente, con Vega como vicepresidente. Para él, el sentido de todo el esfuerzo es simple. "Es lo que uno busca con esta fiesta: transmitir un poquito de alegría", afirmó. Y sobre el grupo que la organiza, agregó: "Se vive realmente alegría".
Cien años después, el club sigue siendo lo que fue desde el principio: un lugar donde las familias del paraje se reúnen a comer, bailar y, sobre todo, a recordarse.