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24 de septiembre de 2026
La artista plástica y filósofa argentina será parte de la muestra por los 10 años de Artear. En diálogo con Radio Ramallo, habló sobre la relación entre arte y filosofía, la pérdida de la mirada contemplativa y el desafío de recuperar el silencio y la concentración en una sociedad atravesada por las redes.
María Sandruss llegará por primera vez a Ramallo para participar de la muestra con la que Artear celebra sus 10 años, una iniciativa que, según destacó la artista plástica y filósofa, representa una oportunidad para que los artistas puedan encontrarse, compartir sus obras y construir comunidad.
En diálogo con Radio Ramallo, Sandruss recorrió parte de su trayectoria y explicó que su vida estuvo atravesada por dos vocaciones: el arte y la filosofía. “Sigo reflexionando un poco sobre mis dos vocaciones. Eso es un poco mi tema, la relación entre la filosofía y el arte, porque dediqué toda mi vida a las dos actividades”, señaló.
Su acercamiento a la filosofía nació de una búsqueda que inicialmente parecía llevarla hacia otro lugar. A los 16 años quería estudiar física nuclear y estaba convencida de que allí encontraría respuestas sobre el origen del universo. Pero una clase de filosofía modificó aquel camino.
“La gran pregunta filosófica es por qué hay ser y no hay nada”, explicó Sandruss al recordar aquella búsqueda que finalmente la llevó a estudiar filosofía.
Uno de los conceptos centrales de su pensamiento es la mirada contemplativa, una forma de observar la realidad más allá de su utilidad inmediata.
Para explicarlo, utiliza una imagen sencilla: un bosque observado por dos personas, un pintor y un comerciante de madera. “¿Quién va a captar el bosque en su integridad y en su belleza, en su esplendor? Eso es la mirada contemplativa”, sostuvo.
Según la artista, el arte y la filosofía pueden ayudar a recuperar esa capacidad de detenerse frente a lo que nos rodea. “El arte y la filosofía son modos de recuperar esa mirada contemplativa que está como perdida”, afirmó.
En esa búsqueda, también aparece una preocupación por los efectos de una sociedad atravesada por la velocidad, las pantallas y la permanente exposición hacia el exterior.
“El arte nos puede humanizar y nos puede sanar”, sostuvo Sandruss, quien considera que la educación artística puede convertirse en una herramienta para que niños y jóvenes recuperen la concentración, el silencio y la capacidad de mirar hacia su interior.
Durante la entrevista, la artista también puso el foco en el impacto de las redes sociales y en las dificultades que observa entre los jóvenes para concentrarse y desarrollar espacios de interioridad.
“Los jóvenes están totalmente volcados hacia afuera y no se escuchan a sí mismos, no se conocen a sí mismos, son incapaces de interioridad, son incapaces de concentración, son incapaces de silencio”, expresó.
Frente a ese escenario, propone recuperar experiencias sencillas dentro de las escuelas: momentos de silencio, música y contacto con el arte. Para Sandruss, la belleza puede cumplir una función educativa especialmente importante.
“La belleza es un modo óptimo de educación”, afirmó, y agregó que el arte puede ser un camino para acompañar a niños y jóvenes en el desarrollo de su propia identidad.
Su propia producción artística parte de esa mirada detenida sobre la naturaleza. Sandruss contó que intenta reproducir en sus pinturas aquello que la deslumbra y que muchas veces pasa inadvertido.
“Hay que parar a mirar”, resumió.
Y puso como ejemplo su propio jardín: “Tengo un jardincito chiquito, pero igual para mí es un universo ese jardincito, porque cada rincón es infinito”.
En esa forma de mirar encuentra también una de las claves de su pintura: detenerse en los detalles, en los reflejos, en las hojas, en la luz y en aquello que permanece frente a los ojos pero que muchas veces no llega a ser contemplado.
Sandruss destacó especialmente la propuesta cultural que impulsa Artear en Ramallo y valoró el espacio generado para los artistas.
“Estoy muy sorprendida, muy gratificada, muy feliz por todo el movimiento que están teniendo ahí en Ramallo”, expresó.
En ese sentido, elogió el trabajo de Alberto Pienovi y definió su tarea como la de un “mecenas de Ramallo”, al destacar la posibilidad que brinda a artistas emergentes de mostrar sus obras y encontrarse con otros colegas.
“Darle oportunidad a los artistas emergentes para demostrar su obra me parece algo muy, muy, muy valioso y a los artistas para encontrarse entre sí, porque se motivan mutuamente y hacer comunidad entre los artistas y fortalecerse, encontrarse, compartir, es algo muy importante”, sostuvo.
Será, además, su primera visita a Ramallo. “Es la primera vez que se alinearon los astros y podemos participar gracias a Dios”, dijo entre risas, antes de confirmar su entusiasmo por participar de la celebración.
Su llegada suma así una mirada particular a una celebración que busca reunir arte, cultura y comunidad: la de una artista que entiende la pintura no sólo como una forma de expresión, sino también como una invitación a detenerse, observar y volver a descubrir aquello que permanece frente a nosotros.