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27 de Agosto de 2026
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27 de agosto de 2026
El Centro Universitario Ramallo participó de una jornada en la UNAJ donde universidades, municipios y sectores productivos debatieron sobre microcredenciales y nuevas formas de formación. En ese marco, se anunció una próxima Diplomatura en Gestión y Administración Industrial junto a PUENTES y la Universidad Nacional de General Sarmiento.
La universidad ya no se piensa solamente dentro de las aulas. También se construye en el territorio, en diálogo con las necesidades de quienes producen, trabajan y proyectan su futuro en cada comunidad. Bajo esa mirada, el Centro Universitario Ramallo participó de una jornada de trabajo realizada en la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), en Florencio Varela, que reunió a universidades públicas, municipios y representantes del sector productivo.
“Universidad, territorio y futuro: microcredenciales para una nueva agenda universitaria” fue el eje del encuentro, que puso sobre la mesa una discusión cada vez más presente en el ámbito educativo: cómo generar propuestas de formación más flexibles, específicas y vinculadas con las transformaciones que atraviesan el mundo laboral.
Las microcredenciales aparecen, en ese escenario, como una de las herramientas para avanzar en esa dirección. Se trata de trayectos formativos que permiten adquirir conocimientos y competencias en áreas concretas, con propuestas que pueden adaptarse a las demandas de cada territorio.
Para Ramallo, el debate tiene una dimensión particularmente concreta. La vinculación entre educación superior y producción es uno de los desafíos de una comunidad que cuenta con un importante entramado industrial y productivo. Por eso, uno de los anuncios que surgió en el marco de la jornada tiene una mirada puesta directamente en esa realidad.
Próximamente, el Centro Universitario Ramallo, junto al programa provincial PUENTES y la Universidad Nacional de General Sarmiento, lanzará la Diplomatura en Gestión y Administración Industrial, una propuesta pensada para responder a necesidades específicas del sector productivo regional.
La iniciativa busca que la educación superior no sea solamente una posibilidad para quienes deben trasladarse a grandes centros urbanos, sino también una herramienta disponible en el territorio y conectada con las oportunidades laborales y productivas de la región.
Durante el encuentro en la UNAJ se trabajó sobre tres grandes ejes. El primero estuvo relacionado con la innovación académica y la necesidad de pensar nuevas formas de aprendizaje capaces de acompañar los desafíos actuales. El segundo abordó la relación entre producción y trabajo, con especial atención en capacitaciones que respondan a las demandas de cada región.
El tercer eje estuvo atravesado por la transformación digital y la confianza pública, a partir de la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas tanto en las universidades como en el Estado.
La jornada contó con la participación de autoridades provinciales, referentes educativos y representantes de distintas instituciones. También estuvo presente Juan Brardinelli, director del Programa Puentes, una iniciativa que busca acercar la educación superior a distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.
En ese entramado, el Centro Universitario Ramallo ocupa un lugar que fue creciendo con el tiempo. Actualmente cuenta con 60 carreras, entre ellas cinco ingenierías, y acompaña la formación de más de 900 estudiantes.
Los números permiten dimensionar el alcance de una institución que funciona como una puerta de acceso a la educación superior para jóvenes y adultos de Ramallo y sus localidades, pero también muestran otro desafío: que esa oferta pueda seguir creciendo de acuerdo con las transformaciones que atraviesan la producción y el empleo.
La futura Diplomatura en Gestión y Administración Industrial se inscribe precisamente en esa búsqueda. El objetivo no es solamente sumar una nueva propuesta académica, sino generar una formación que dialogue con las características de la región y con las capacidades que requieren las industrias y empresas locales.
La discusión sobre las microcredenciales también abre una pregunta más amplia acerca del futuro de la universidad pública. En un escenario donde las tecnologías modifican rápidamente las formas de trabajar y donde aparecen nuevas demandas profesionales, las instituciones educativas deben encontrar mecanismos para actualizar sus propuestas sin perder de vista su función social.
En ese sentido, el encuentro de Florencio Varela puso en común experiencias y desafíos de distintos territorios. Universidades, municipios y sectores productivos compartieron una misma preocupación: cómo construir una agenda educativa que pueda anticiparse a los cambios y, al mismo tiempo, responder a problemas concretos de cada comunidad.
Para Ramallo, ese debate comienza a traducirse en propuestas concretas. La próxima diplomatura será una de ellas.
Así, mientras el Centro Universitario sostiene una oferta de 60 carreras y acompaña a más de 900 estudiantes, el desafío pasa por seguir ampliando las oportunidades y acercando la formación a las necesidades de quienes viven y trabajan en la región.
La universidad, en definitiva, no queda encerrada entre cuatro paredes. También se proyecta en las fábricas, en las empresas, en los municipios y en cada lugar donde una capacitación puede convertirse en una nueva oportunidad. Y en Ramallo, esa articulación empieza a tomar una forma cada vez más definida.