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LOCALES
3 de julio de 2026
Néstor Ruiz lleva décadas recorriendo los caminos del país al volante de un camión. En diálogo con Radio Ramallo habló de los nuevos costos que enfrenta el transporte, el deterioro de los caminos rurales, una jubilación que considera injusta y las dificultades que atraviesa un sector clave para la economía regional. Con la experiencia de quien conoce cada kilómetro, reclamó mayor organización y políticas que permitan sostener la actividad.
La vida de un transportista se mide en kilómetros. En madrugadas cargando cereal, en largas esperas frente a los puertos y en cientos de horas detrás de un volante. Pero también se mide en números. Cada aumento del combustible, cada peaje y cada impuesto termina impactando sobre un trabajo que, según Néstor Ruiz, hoy atraviesa uno de sus momentos más difíciles.
Con más de cuatro décadas ligado al transporte de cargas y una vida dedicada a recorrer las rutas del país, Ruiz dialogó con Radio Ramallo para expresar la preocupación que comparten muchos camioneros independientes. Su principal cuestionamiento apunta al incremento permanente de los costos operativos y a la falta de respuestas para un sector que considera fundamental para la economía regional.
Uno de los temas que más inquieta al transportista es la implementación del nuevo peaje en el acceso de Sánchez, una medida que, asegura, golpea especialmente a quienes trabajan trasladando granos hacia los puertos.
"Pagar un peaje de 25 mil pesos para mí es una locura", afirmó sin rodeos.
Según explicó, el problema no termina allí. Al ingresar a la playa de camiones también deben afrontar otro pago similar y, al retirarse, volver a abonar el peaje. "Son 75 mil pesos. Me parece que no es lógico, porque ya esto se va de las manos", sostuvo.
Para Ruiz, la situación resulta aún más difícil para los transportistas independientes, que no cuentan con una empresa que absorba esos costos.
"Se habla de que a los camiones que van a Ternium se lo puede absorber la empresa. ¿Y nosotros a quién vamos a hablar?", se preguntó.
A ese escenario suma otro motivo de preocupación: la tasa vial que algunos municipios aplican sobre la venta de combustibles. Considera que el transporte termina soportando una carga económica cada vez mayor entre peajes, combustibles, mantenimiento, impuestos y nuevos tributos. "Cada costo nuevo sale del mismo bolsillo", planteó durante la entrevista, al advertir que los valores de los fletes muchas veces no acompañan ese incremento de gastos y terminan reduciendo la rentabilidad de quienes trabajan con un solo camión.
Ruiz también cuestionó la transparencia de algunos cobros vinculados a la actividad portuaria.
"Yo quisiera saber dónde va la plata", expresó al referirse al dinero que, según explicó, deben abonar en efectivo al ingresar a determinadas playas de camiones. Comparó esa situación con otros puertos del país, donde los pagos se realizan mediante sistemas electrónicos y quedan debidamente registrados.
Después de tantos años en la ruta, también observa con preocupación el estado de la infraestructura vial.
"El camino de la costa es intransitable", afirmó al describir el acceso a la zona portuaria. Explicó que cuando llueve, el fertilizante y los granos que caen de los camiones generan una superficie extremadamente resbaladiza.
"Yo salí un día y tenía el acoplado al lado del chasis. Es un peligro", recordó.
Su experiencia le permite comparar la situación con otras provincias.
"Hay rutas deterioradas, pero no tanto como acá", aseguró, convencido de que antes de implementar nuevos peajes deberían priorizarse las obras de mantenimiento.
Durante la charla también habló de su historia laboral.
Contó que está jubilado desde los 56 años por su actividad como camionero, aunque considera que el haber previsional quedó muy por debajo de lo que le correspondía.
"Nos jubilaron mal", afirmó, al explicar que durante años los aportes fueron liquidados bajo categorías que no reflejaban la tarea que realmente realizaban.
La jubilación tampoco alcanzó para dejar de trabajar.
Como muchos transportistas, continúa manejando el camión y, cuando baja la actividad del campo, busca otros ingresos.
"Cuando tengo los ratos libres hago Uber con mi auto para que a mi familia no le falte nada", contó. "Lamentablemente hoy estamos en una situación muy brava."
Ruiz también participa de un grupo de transportistas que intenta coordinar tarifas y defender el trabajo local, aunque reconoce que no siempre resulta sencillo.
"Nosotros nos juntamos con otros centros, pero siempre hay alguno que rompe los acuerdos y termina bajando las tarifas", lamentó.
Para él, el problema va mucho más allá de un peaje o de una tasa.
Se trata de la necesidad de construir reglas claras para que quienes viven del transporte puedan seguir trabajando con previsibilidad.
Al despedirse de la entrevista, no pidió privilegios ni beneficios especiales. Solo reclamó que las autoridades escuchen a quienes pasan buena parte de su vida sobre el asfalto.