En una entrevista extensa y sin rodeos en el programa Tras que éramos pocos, conducido por Ariel Ribak en Radio Acero, el exintendente de Ramallo, Gustavo Perié, volvió a poner en discusión el presente político y económico del país. Con una mirada que combina su experiencia en la gestión y su formación docente, dejó definiciones críticas sobre el rumbo del gobierno nacional, el rol de la dirigencia y el desgaste de la confianza social.
Alejado de la política partidaria activa, pero no del análisis, Perié marcó desde el inicio una diferencia conceptual: “Uno hace política siempre. Cuando tomás una acción para cambiarle la vida a alguien, estás haciendo política. No importa si es en salud, educación o trabajo”. Sin embargo, aclaró que hoy se mantiene al margen de las estructuras partidarias, aunque sigue en contacto con dirigentes y equipos con los que trabajó.
Un gobierno bajo tensión
El exjefe comunal no esquivó el análisis del contexto nacional y fue directo al definir el momento actual: “Hoy es un punto de inflexión, un momento de quiebre”. Si bien reconoció que al inicio de la gestión hubo medidas necesarias, como el ordenamiento macroeconómico y la baja de la inflación, advirtió que el impacto social empieza a pesar cada vez más.
“Está todo bien con el 3% de inflación, pero cuando empezás a perder fuentes de trabajo, la realidad cambia”, señaló. En esa línea, remarcó que la apertura económica sin una estructura impositiva competitiva genera desigualdades: “Te mandan a competir con una carga impositiva que nunca baja. Entonces la competencia es desleal”.
Perié fue más allá y planteó que el principal problema que enfrenta hoy el oficialismo es la pérdida de credibilidad: “La confianza es lo primero que se pierde cuando las cosas se hacen mal y después es muy difícil recuperarla”. Según explicó, ese desgaste se profundiza cuando aparecen situaciones que contradicen el discurso inicial del gobierno: “Vinieron a terminar con la casta y la corrupción, y la gente está haciendo un esfuerzo enorme. Cuando ve cosas que no cierran, empieza a dudar”.
En ese sentido, también cuestionó el contraste entre el ajuste y la vida cotidiana: “Los jubilados ganan 400 mil pesos, los salarios no alcanzan y la gente se priva de todo. Entonces, no importa si la inflación baja, porque si te quedás sin trabajo, no tenés cómo comer”.
Política, desencanto y reconstrucción
El análisis del exintendente también incluyó una mirada crítica sobre el sistema político en general. Para Perié, el deterioro no es exclusivo de un sector, sino transversal: “Hoy hay una pérdida de confianza hacia un gran sector de la política. La gente no quiere que le metan la mano en el bolsillo mientras otros viven con privilegios”.
En ese marco, cuestionó el nivel del debate público: “Ha caído tanto la discusión política que a veces da vergüenza escucharla. Se discuten cosas que no le cambian la vida a nadie, mientras hay temas urgentes que ni siquiera están en agenda”.
Respecto al futuro del PRO, espacio al que pertenece, fue autocrítico al analizar el proceso electoral de 2023: “El PRO hizo un desastre partidario. Tenías dos candidatos que antes de resolver sus diferencias ya se habían puesto el traje de presidente, y eso arrastró derrotas en municipios clave”. Según sostuvo, ese escenario derivó en una crisis interna que aún está en proceso de reconfiguración.
“El PRO implosionó y ahora se está tratando de reacomodar. Pero eso lleva tiempo, porque hay que recuperar la confianza”, explicó. En ese sentido, anticipó que el futuro político probablemente se construya a partir de alianzas más amplias: “Seguramente con el PRO solo no va a alcanzar. Se va a tener que reconstruir una alternativa con otros sectores”.
Perié también se refirió a la lógica de los frentes electorales y la posible reconfiguración del mapa político: “Siempre pasa lo mismo: primero cada sector mide su fuerza y después se arman los frentes. Si hay una tercera vía, va a terminar siendo una unión de distintos espacios que hoy están por fuera del gobierno”.
En el plano local, sostuvo que Ramallo no escapa a la realidad nacional: “Todo derrama de arriba hacia abajo. Lo que pasa a nivel país termina impactando en cada municipio”. Y aunque evitó profundizar en nombres propios, dejó en claro que el escenario también está atravesado por las mismas tensiones.
Sobre el cierre, dejó una reflexión que sintetiza su mirada: “Hace décadas que venimos tratando de salir adelante. Ojalá en algún momento aparezca un gobierno que tome medidas que realmente beneficien al país. Porque si no hay equilibrio, si no hay producción y trabajo, no hay salida”.
Con un tono calmo pero firme, Perié volvió a posicionarse como una voz con peso propio en el debate local, capaz de leer el presente con perspectiva y sin perder de vista una preocupación central: la distancia creciente entre la política y la vida cotidiana de la gente.