4 de octubre de 2021

¡El Galpón del Flaco puso primera!

El pasado sábado reabrió sus puertas el museo de Juan María Traverso, un espacio único que tiene el partido de Ramallo para recibir a los seguidores del múltiple campeón y amantes del automovilismo.

Por las restricciones impuestas debido a la pandemia de coronavirus, no se realizaban eventos desde comienzos del año pasado. 
El encuentro contó con 50 asistentes que disfrutaron del almuerzo, hacer la clásica recorrida para contemplar los autos que el Flaco atesora y compartir una charla llena de anécdotas con el ídolo.


El sueño de volver a reencontrarse con la gente se materializó y los asistentes disfrutaron de cada espacio y de cada una de las maquinas que condujo el gran campeón.
 

En el 2019 había quedado formalmente inaugurado el espacio donde el flaco exhibe sus autos, fotos y trofeos que cosecho a los largo de sus 35 años de automovilismo pero llegó la pandemia en el 2020 y se cerró.
 

En el lugar se puede observar 16 autos con los que que corrió a lo largo de su vida en las categorías Turismo Carretera, Rally, TC 2000 y Top Race.

Los amantes del TC pudieron observar es el Torino OCA con el que se retiró del automovilismo  en el año 2005 en Olavarría y que también corrió en el 2004. Corrió 28 competencias y ganó 3. Estaba equipado con un motor Cherokee 3 litros con una potencia de 340 CV y que alcanzaba 270 Km/h de velocidad máxima.
 

Otra de las joyas que tiene el lugar es el Torino Liebre 1 1/2 del año 1971 con el que corrió 18 carreras y ganó 1; debutó el 31 de octubre de 1971 en la Vuelta de Pergamino: Su primer triunfo llegó en la ciudad de 25 de Mayo, el 29 de Octubre de 1972. Estaba equipado con un impulsor Tornado de 2.700 cm3 y 270 CV, alcanzaba una velocidad máxima de 260 km/h. Ese auto fue reconstruido por un grupo de alumnos y profesores de la escuela Técnica N°1 “Bonifacio Velázquez” y entregado a Traverso. Hoy se puede observar en el predio. 
 

Más allá de los autos, lo lindo del pasado sábado fue ver al gran campeón ramallense compartiendo historias, diálogos y disfrutando con el público que se acercó para escucharlo y fundamentalmente ver cada una de las “joyas” que se encuentran en el museo. 


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