2 de enero de 2026

Las lluvias trajeron alivio al campo, pero el maíz temprano sigue bajo presión

Tras semanas de temperaturas extremas y escasas precipitaciones, las lluvias de fin de año y comienzo de enero modificaron el escenario productivo en el norte bonaerense. Desde la Cooperativa Agropecuaria de La Violeta advierten que el cultivo más comprometido sigue siendo el maíz temprano, mientras la soja transita la campaña con mejores perspectivas.

Las lluvias registradas en los últimos días de diciembre y en el arranque de enero trajeron un alivio esperado para los productores agropecuarios de la región, luego de atravesar jornadas con temperaturas elevadas y una marcada falta de precipitaciones. Si bien los acumulados fueron modestos, el impacto fue clave para frenar el estrés térmico de los cultivos y mejorar, al menos parcialmente, el ánimo en el sector.

“No pensábamos que iba a llover. Alguna probabilidad aparecía recién el 31, pero con muy pocos milímetros”, explicó el ingeniero agrónomo Mariano García, de la Cooperativa Agropecuaria de La Violeta, al analizar el comportamiento climático reciente. Y agregó: “Son pocos milímetros, pero cambiaron un poco la dinámica de las altas temperaturas y la falta de lluvia. Sean muchos o sean pocos, siempre suman”.

En ese contexto, los registros de precipitaciones fueron dispares en el norte bonaerense y sur santafesino. En Pergamino se midieron 17 milímetros, en Acevedo 13 mm, en el Criadero ACA 10 mm, mientras que en Guerrico y en zonas rurales cercanas se registraron 14 mm. En La Violeta cayeron 9 milímetros, en Paraje Castro 9 mm, en San Pedro apenas 5 mm, y sobre la Ruta 51, a la altura del kilómetro 13, el acumulado fue de 7 mm. En algunos establecimientos, como en Estación San Antonio, las lluvias no superaron los 5 mm.

Más allá del alivio momentáneo, García advirtió que el cultivo más afectado por las condiciones climáticas sigue siendo el maíz temprano. “La principal complicación con estas temperaturas tan elevadas la tenemos en los maíces sembrados en septiembre, que están atravesando el período de polinización y cuaje de granos”, señaló. “Es el momento de mayor demanda hídrica del cultivo y el calor extremo los exige demasiado”.

En contraste, la soja muestra un comportamiento más estable. “No veo que la soja haya sufrido un impacto tan importante. Hubo algunos lotes resembrados, pero no fue por el calor actual, sino por problemas en la implantación después de un muy buen trigo”, explicó el técnico, en referencia a las sojas de segunda.

Al evaluar la campaña en términos generales, García destacó los buenos resultados de la fina. “Tuvimos rindes excelentes. En algunos casos la calidad, como proteína o peso hectolítrico, no acompañó del todo, pero fue una campaña muy buena que ayudó a compensar años difíciles”, indicó.

Sin embargo, recordó que enero suele ser un mes crítico: “Siempre hay un período donde el clima nos hace apretar los dientes. Por eso, en nuestra zona, el maíz tardío termina siendo más importante que el temprano”.

En cuanto a la superficie sembrada, el especialista remarcó que la soja continúa siendo el cultivo predominante, aunque con una recuperación notable del maíz respecto al año pasado.

“Después del año de la chicharrita, se recuperó mucho la superficie de maíz, sobre todo tardío. Hay muchísimo maíz sembrado en diciembre”, afirmó.

Consultado sobre las decisiones productivas, García fue claro: “El productor es muy consciente de los beneficios de la rotación y del impacto positivo del maíz sobre el suelo. El problema es que es un cultivo caro, cuesta más del doble que una soja, y el riesgo es alto”.

Finalmente, destacó el rol del cooperativismo en un contexto de márgenes ajustados y alta presión económica. “Los sistemas cooperativos tienen un peso fundamental para que los productores chicos no queden afuera del sistema”, subrayó.

Y concluyó: “Esta lluvia fue un alivio. Ahora necesitamos que enero nos acompañe para consolidar lo que, hasta hace poco, venía siendo una campaña muy buena”.


Comentarios »