OPINIÓN  7 de marzo de 2018

El día que dejemos de conmemorar....

Sigo soñando el día que dejemos de conmemorar el Día Internacional de la Mujer... porque cuando llegue ese día, significara el pleno goce de la mujer como ser humano respetado y tratado con equidad. Que hombres y mujeres somos iguales en derechos... que dejaron de existir las tareas asignadas para hombres y otras para mujeres, que la única condición para ello será la idoneidad.


      Sigo soñando el día que dejemos de conmemorar el día internacional de la mujer... porque cuando llegue ese día, significara que no solo dejaremos de ser discriminadas por los hombres, sino también por las mismas mujeres y con ello terminará “la poca solidaridad de género”; que no fallarán en contra por la manera de vestir o sonreír; que para igual tarea existirá igual remuneración...

      Sigo soñando el día que dejemos de conmemorar el día internacional de la mujer... porque cuando llegue ese día, significara que el cuidado de los hijos y del hogar, dejara de ser despreciado que la maternidad dejara de ser rechazada por ser considerada un impedimento para la realización personal y profesional, un día como este, estas ideas serán vulgaridad...

      Sigo soñando el día que dejemos de conmemorar el día internacional de la mujer... porque cuando llegue ese día, significara que la lucha por la identificación como tal se ha logrado; como igual... pero diferente, distinta... pero complementaria. Tal como lo manifestará Remedios Falaguera Silla (madre de familia numerosa, maestra y periodista): “la oportunidad de aportar esa riqueza propia de nuestra femineidad qué la sociedad necesita, igualdad de derechos y de deberes sin renunciar a la maternidad, esa capacidad de defender a los suyos para enriquecer y humanizar a la sociedad”...

      Sigo soñando el día que dejemos de conmemorar el día internacional de la mujer y la lucha por su participación, por la igualdad con el hombre en la sociedad y por su desarrollo íntegro como persona... porque cuando llegue ese día, habremos entendido que nunca debió existir la desigualdad entre sexos.

Por Sol Aroza 

Abogada

Secretaría de Desarrollo Humano de la Municipalidad de Ramallo

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